El viajero llega a Ámsterdam, capital de los Países Bajos, atraído por sus mágicos canales y sus pintorescas construcciones. La ciudad lo invita a pasear en bicicleta y degustar su exquisita gastronomía.

Amsterdam nació a principios del pasado milenio, cuando un puñado de intrépidos aventureros llegó a la zona navegando por el río Amstel en precarias embarcaciones. Estos aventureros construyeron una red de diques en las marismas y ciénagas que rodeaban el río Amstel. Los “Aemstelledammers” comenzaron a cobrar un impuesto a los comerciantes de arenques y cerveza que pasaban por la zona, y pronto se convirtieron en expertos constructores de barcos y fabricantes de cerveza, lo que despertó el interés hacia esta población emergente.
Desde un principio, la historia de Ámsterdam estuvo íntimamente ligada con el agua. La capital de los Países Bajos posee 165 canales, que fueron construidos a lo largo de los siglos con el objetivo de estimular el comercio y el transporte.
El viajero llega a la ciudad de los molinos, los zuecos y los tulipanes. En la actualidad, los canales definen el paisaje de Ámsterdam. En 2010 la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad al cinturón de canales de la ciudad.
Una vez instalado, el viajero decide realizar un crucero rápido por los canales para familiarizarse con la ciudad. El recorrido dura una hora y le muestra los lugares más importantes de Ámsterdam, como la iglesia Westerkerk, la casa de Ana Frank y la casa más estrecha de Ámsterdam. Este relajante paseo es la mejor manera de conocer la ciudad.


 

En el año 2010 la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad al cinturón de canales de la ciudad.

Lo que comenzó como un pequeño pueblo de pescadores hoy es un vibrante punto de encuentro comercial. Mayormente conocida por sus lujosas mansiones junto a los canales y sus encantadoras fachadas, Ámsterdam está llena de tesoros arquitectónicos que deleitan al viajero, desde molinos y puentes voladizos, hasta edificios de la Escuela de Ámsterdam y del diseño vanguardista.
Luego de la emocionante navegación, el viajero hace una parada para almorzar. Por la tarde se sumerge en la escena cultural de Ámsterdam y explora alguno de sus museos más importantes, como el Rijksmuseum, Van Gogh Museum, y la Casa de Ana Frank. Al final de su primer día, es hora de relajarse después de un largo día tomando un sofisticado cóctel en un bar con magníficas vistas de la ciudad.
Al día siguiente, el viajero recorre las áreas comerciales de Ámsterdam, donde se mezcla con los lugareños. Luego elije hacer un recorrido en el medio de transporte más práctico de Ámsterdam: la bicicleta. Se acerca a uno de los tantos puestos de alquiler y parte a descubrir la ciudad en dos ruedas. Por la tarde visita el Bloemenmarkt, también conocido como el Mercado de las flores, uno de los lugares más coloridos y fragantes de Ámsterdam. El mercado está formado por una serie de puestos flotantes a lo largo del canal, reliquias de cuando las flores eran traías en barcazas a la ciudad.
Otro de los sitios emblemáticos de Ámsterdam es el Barrio Rojo, que no deja nada librado a la imaginación. La prostitución contó con una larga tradición de tolerancia en Ámsterdam. Hoy en día, las trabajadoras tienen su propio sindicato, amplia protección policial, un centro de información (también abierto a los visitantes), controles médicos regulares y estándares profesionales. En el Barrio Rojo hay ciertas reglas que garantizan la seguridad de prostitutas y visitantes, por ejemplo, está prohibido sacar fotos a las mujeres y una serie de carteles indican por dónde cruzar con niños para resguardarlos.



Ámsterdam está llena de tesoros arquitectónicos,  desde molinos y puentes voladizos, hasta edificios de diseño vanguardista.

La estadía del viajero finaliza en un Grand Café, un clásico de la ciudad. En el Siglo de Oro, Ámsterdam era el puerto de entrada de café y té más importante de Europa. Quizás de allí provenga la afición de los holandeses por el café. En el “coffe shop” se relaja al calor del “koffie verkeerd”, la especialidad local, y se despide de la magnífica ciudad.

I AM AMSTERDAM

La tarjeta “I amsterdam City” (24, 48, 72 y 96 horas) invita a vivir experiencias emocionantes sin sufrir las molestias de la reserva y compra. La tarjeta incluye entrada a las atracciones y museos más importantes de Ámsterdam, un crucero por los canales, transporte público gratuito ilimitado y otras promociones y descuentos especiales.
La “I amsterdam” City Card es su llave para descubrir la ciudad.
Con un mapa detallado de la ciudad, cualquier viajero puede descubrir Ámsterdam a un precio más accesible.
Situadas en frente al emblemático Rijksmuseum, las grandes letras de “I amsterdam” se convirtieron en uno de los lugares más fotografiados de la ciudad. ©

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