A orillas del río Turia, en la costa levantina de la península ibérica, se ubica esta hermosa ciudad que, gracias a su historia y cultura, es mucho más que una capital costera: es el destino español ideal para cualquier tipo de viajero en cualquier momento del año.

Fundada por los romanos en el año 138 a.C y bautizada como “Valentia Edetanorum”, fue primero ocupada por los Visigodos, a partir del año 711 por los musulmanes, y posteriormente reconquistada por las huestes del rey cristiano Jaime de Aragón.
La ciudad cuenta con un rico legado cultural e histórico, gracias al cual, con uno de los cascos históricos más extensos de la península Ibérica, es una de las ciudades más visitadas del territorio español.
Aunque existen asentamientos anteriores de griegos y cartagineses en el Siglo I a.C. Las Lusitanias ocuparon la ciudad y destruyeron el asentamiento. Durante cinco siglos los moros construyeron una red de canales de riego, reconstruyeron las murallas de la ciudad (1021-1061), elevaron impresionantes edificios públicos (los baños árabes han sobrevivido hasta estos días), y la ciudad se convirtió en uno de los centros comerciales del Mediterráneo.
En 1094, el legendario comandante español, conocido como Cid Campeador, logró capturar Valencia y liberarla de los moros. Después de eso, la gobernó hasta su muerte en 1099. Durante su reinado, transformó Valencia de una ciudad musulmana a uno de los centros cristianos más grandes de España en ese momento. Tras su muerte, Valencia fue gobernada por su esposa Jimena, pero ella se vio obligada a abandonar la ciudad y unirse a los moros.
No fue hasta 1238 que la ciudad fue finalmente conquistada por los cristianos, cuando el rey Jaime I de Aragón atacó con éxito la ciudad y expulsó a los moros del territorio cercano a Valencia. Jaime declaró la tierra de las provincias de Alicante, Valencia y Castellón como país independiente dentro de la Corona aragonesa, llamado Reino de Valencia. Durante la Guerra de Sucesión española fue que Valencia dejó de ser un reino independiente.


 

Entre las construcciones que más destacadas de la ciudad de Valencia, se destacan la Lonja de la Seda, la Catedral de Valencia, Torres de Serranos, Torres de Quart y el Palacio del Marqués de Dos Aguas.

La construcción de templos en la ciudad se remonta a 1238, se completó la primera iglesia de la ciudad y la catedral se completó en 1262. En los siglos XV al XVI, el Reino de Valencia se convirtió en una de las mayores potencias económicas de la costa mediterránea, cuyos principales productos de exportación fueron la seda, los textiles y la cerámica.
Es la ciudad que posee el ‘Santo Grial’: entregado a Valencia en 1437, según la leyenda, los apóstoles utilizaron este cáliz para recibir el sacramento en la Última Cena. A diferencia de la copa misteriosa propiedad de los Templarios, esta copa es reconocida oficialmente por el Vaticano como una de las herramientas de la pasión.

Un poco de recorrido

Es gracias a este extenso pasado que el viajero puede viajar a través del tiempo en Valencia, visitando construcciones y partes de la ciudad, que lo transportaran a momentos históricos. Entre estas construcciones, se destacan la Lonja de la Seda, la Catedral de Valencia, Torres de Serranos, Torres de Quart y el Palacio del Marqués de Dos Aguas.
La Lonja de la Seda fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996. Data del siglo XV y está situada frente al Mercado Central y el Templo de los Santos Juanes. Esta obra maestra del gótico civil valenciano ocupa una superficie de 2.000 metros cuadrados y consta de tres cuerpos estructurados en torno a un patio de naranjos: la torre, la sala del Consulado del Mar y la sala de Contratación o salón Columnario. En la planta baja de la torre se ubica la capilla de la Inmaculada Concepción y los dos pisos altos se destinaban a cárcel de mercaderes morosos en el pago.
La Catedral de Valencia acumula varios estilos arquitectónicos debido a las sucesivas remodelaciones. La planta del templo es de tres naves y junto a la puerta de los Apóstoles se sigue reuniendo, todos los jueves a las 12 del mediodía, el singular Tribunal de las Aguas de Valencia, una institución cuyos dictámenes son respetados, a pesar de que no está formado por jueces de carrera. Lo más llamativo es la torre campanario del Miguelete, de más de 50 metros de altura y de forma octogonal, y desde el interior de la catedral se accede al Museo Diocesano.

La Malvarrosa es la playa urbana más querida y conocida de la ciudad. Amada por las familias históricas de la ciudad. Tiene casi 2 kilómetros de extensión, y varios restaurantes en su zona.

Delimitado por las Torres de Serranos y las Torres de Quart, el barrio del Carmen de Valencia es la zona con mayor historia y movimiento de la ciudad. Le debe su nombre a la iglesia y el convento del Carmen Calzado y, a medida que se accede a su corazón, nos regala un laberinto de estrechas calles adoquinadas.
Las Torres de Serranos nacieron para defender uno de los accesos más utilizados de la Valencia antigua. Su construcción comenzó en el año 1392 y quedaron sin uso en 1865, al derribarse la muralla de la ciudad. Desde 1586 hasta 1887 fueron usadas como cárcel de nobles. En la actualidad, dan lugar a la fiesta más grande de Valencia: las Fallas. Este acto se conoce como la Crida y se celebra el último domingo del mes de febrero.


 

Las monumentales Torres de Quart guardan una de las entradas de la vieja muralla de Valencia. Fueron edificadas a mediados del siglo XV, y para su construcción se contó con el conocimiento de cuatro maestros de obras: Francesc Baldomar, Jaume Pérez, Pere Compte y Pere Bonfill. A lo largo del tiempo han sido empleadas con diferentes objetivos: además de ser las guardianas de este acceso a la ciudad, fueron almacén de pólvora y cárcel de mujeres. Hoy representa un punto perfecto para admirar el skyline valenciano.
Por su parte, el Palacio del Marqués de Dos Aguas tiene una impresionante portada de alabastro realizada por el escultor Vergara. Sede del Museo Nacional de Cerámica, expone una magnífica colección de los más diversos orígenes y se recrean algunos espacios tradicionales, como una singular cocina valenciana

¿Cuántos días se necesitan para conocerla?

Recorrer Valencia requiere mínimo de dos días completos. Con este tiempo, vas a poder visitar los monumentos, parques y museos más importantes de la ciudad. El centro histórico es relativamente compacto lo que hace que no se pierda mucho tiempo en desplazarse de un sitio a otro.

Turismo Instagrameable

Aunque toda Valencia es ideal para retratar y subir a las redes sociales, una forma más económica de recorrer la ciudad y tener buenas fotos para compartir con familiares y amigos, es visitar los lugares abiertos que conquistan corazones hace más de mil años.
La primera opción está en el corazón de la ciudad, en la plaza del Ayuntamiento: uno de los espacios más animados, no solo por contener la Casa Consistorial y otros edificios monumentales, sino porque en medio de la plaza se instalan puestos de flores y es dónde se celebran las típicas mascletás durante las Fallas.
Otra opción es la Plaza de la Virgen de Valencia, que se halla en el corazón del casco histórico, en el lugar exacto que ocupó hace muchos siglos el Foro Romano. Es un espacio peatonal que invita a la calma y a disfrutar de alguna de sus terrazas. O si el viajero busca más naturaleza, puede inclinarse por los Jardines del Turia, el gran respiro de Valencia. En este espacio se puede hacer actividad física como correr, o visitar espacios tan emblemáticos como la Ciudad de las Artes y las Ciencias. En este gran proyecto de recuperación de las orillas del río Turia que cuenta con 7 kilómetros divididos en 12 tramos, en el que hay jardines, puentes, estanques y terrazas para sentarse a tomar algo, trabajaron grandes arquitectos y paisajistas, entre ellos Ricardo Bofill.

En su fachada se destaca la escultura central de la Virgen del Rosario, obra de Jacopo Bertesi. Sobre ella se encuentra la torre del reloj, flanqueada por los dos Santos Juanes y la veleta dispuesta en lo alto de la fachada.

Por último, si al turista le interesa algo más bohemio, el barrio de Ruzafa concentra la esencia del pasado y las nuevas tendencias. Considerado como “el barrio hipster” tiene una historia que hunde sus raíces en el siglo IX, cuando el príncipe Abd-Allah Al-Balansi encargó construir en este lugar un jardín árabe. Más reciente es su identidad como municipio independiente en el siglo XIX.


 Valencia multifacética

Para los apasionados de la gastronomía, visitar el Mercado Central de Valencia, un paraíso gourmet de arquitectura modernista que ofrece los excelentes productos de la huerta y del Mediterráneo, es una parada obligatoria. Con 8.000 metros cuadrados, es el mayor mercado de productos frescos de Europa. Su estructura está formada por vidrieras, azulejos y columnas de hierro que evocan la Torre Eiffel. Este mercado es el punto ideal para probar la comida típica valenciana a través de insuperables tapas, raciones o bocadillos.
Pero, si el viajero busca relajarse en alguna playa, Valencia tiene varias opciones para eso también. La Malvarrosa es la playa urbana más querida y conocida de la ciudad. Amada por las familias históricas de la ciudad (incluido el artista Sorolla que inmortalizó su luz en algunas de sus obras), esta playa tiene casi 2 kilómetros de extensión, y varios restaurantes en su zona.
Para una opción más íntima y virgen, la playa del Saler se encuentra en la antesala del Parque Natural de la Albufera, por lo que cuenta con un entorno natural con dunas que tienen un gran valor ecológico.
La playa de Pinedo está considerada una de las mejores de Valencia capital por sus aguas tranquilas y sus dunas cubiertas de vegetación. Cuenta con 2,7 kilómetros y tiene zonas dónde se permite el nudismo.
Por último, la Playa de las Arenas, situado junto a la Marina Juan Carlos I y la conocida playa de la Malvarrosa, es un lugar ideal para quienes viajan en familia o quieren tener una amplia oferta de ocio y gastronomía a mano.
Esta increíble ciudad mediterránea recibe turistas de todas partes del mundo para presentarles opciones que pueden satisfacer a todos los gustos. ©

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