El tren que busca desafiar a los Andes

Después de más de cuatro décadas de inactividad, una iniciativa propone recuperar el histórico Ferrocarril Trasandino con una obra multimillonaria. La idea es conectar nuevamente ambos países con un corredor ferroviario moderno para cargas y pasajeros que promete transformar el comercio regional y abrir una nueva puerta hacia el océano Pacífico.

Hubo una época en la que viajar de Mendoza a Chile en tren no era una fantasía ni una postal del pasado. Era una realidad. El Ferrocarril Trasandino, considerado una de las grandes obras de ingeniería de comienzos del siglo XX, atravesaba la Cordillera de los Andes y unía ambos países sorteando túneles, puentes y paisajes que hoy parecen sacados de una película.
Desde hace más de 40 años ese recorrido permanece en silencio. Las locomotoras dejaron de pasar, las vías quedaron abandonadas y el histórico trazado pasó a formar parte del patrimonio ferroviario argentino. Sin embargo, ese escenario podría cambiar.
En las últimas semanas volvió a cobrar fuerza una iniciativa que busca reactivar el Ferrocarril Trasandino mediante un proyecto de infraestructura de enorme magnitud. La propuesta contempla construir una conexión ferroviaria moderna entre Argentina y Chile, pensada tanto para el transporte de cargas como para pasajeros, con el objetivo de convertirla en uno de los corredores bioceánicos más importantes de Sudamérica.

Mucho más que recuperar un tren

A diferencia del antiguo ferrocarril inaugurado en 1910, el nuevo proyecto no apunta simplemente a restaurar las viejas vías.
La iniciativa propone desarrollar un sistema ferroviario completamente modernizado, con doble vía electrificada, tecnología de última generación y un extenso túnel bajo la Cordillera que permitiría mantener la operación durante todo el año, incluso durante el invierno, cuando las nevadas suelen complicar el tránsito por el Paso Internacional Cristo Redentor.
La inversión necesaria se estima en varios miles de millones de dólares, una cifra que refleja la dimensión de una obra considerada estratégica tanto para Argentina como para Chile.

La puerta de salida hacia Asia

¿Por qué vuelve a hablarse del Trasandino después de tantos años? La respuesta está en el comercio internacional.
Actualmente, buena parte de las exportaciones argentinas salen por puertos del Atlántico. Contar con una conexión ferroviaria eficiente hacia los puertos chilenos del Pacífico permitiría acortar tiempos de traslado y reducir costos logísticos para llegar a los mercados asiáticos, uno de los principales destinos del comercio mundial.
Sectores como la minería, el agro, la industria vitivinícola, la producción automotriz y numerosas economías regionales podrían beneficiarse con un corredor ferroviario capaz de transportar grandes volúmenes de mercadería de forma más económica y sustentable que el transporte exclusivamente por camión.
Los especialistas también destacan que una infraestructura de estas características podría atraer inversiones privadas, generar nuevos polos logísticos y fortalecer la integración económica entre ambos países.

Una historia que comenzó hace más de un siglo

El Ferrocarril Trasandino fue inaugurado en 1910, coincidiendo con los festejos del Centenario argentino.
Durante décadas fue una verdadera hazaña de la ingeniería: atravesaba la Cordillera de los Andes a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar y permitía unir Mendoza con la ciudad chilena de Los Andes mediante un recorrido que maravillaba tanto a viajeros como a ingenieros de todo el mundo.
Sin embargo, los altos costos de mantenimiento, las dificultades operativas provocadas por el clima y el progresivo crecimiento del transporte automotor terminaron provocando su cierre definitivo en la década de 1980. Desde entonces, distintos gobiernos intentaron reflotar la idea, aunque ninguno logró llevarla a la práctica.

Un impulso para el turismo

Más allá del comercio, el regreso del Trasandino también despierta expectativas en el sector turístico.
Los grandes trenes de montaña se convirtieron en atractivos internacionales en países como Suiza, Perú o Ecuador. Un recorrido ferroviario atravesando la Cordillera argentina podría transformarse en una experiencia única para visitantes de todo el mundo, además de potenciar el desarrollo de localidades cordilleranas que hoy permanecen fuera de los grandes circuitos turísticos.


¿Esta vez será diferente?

Por el momento, el proyecto continúa en una etapa de análisis y búsqueda de acuerdos entre ambos países. Todavía quedan por resolver aspectos vinculados al financiamiento, los estudios técnicos y el esquema de ejecución.
Sin embargo, el simple hecho de que el Ferrocarril Trasandino haya vuelto a instalarse en la agenda ya genera expectativas.
Porque no se trata solamente de recuperar un viejo tren. La iniciativa representa la posibilidad de volver a conectar dos países a través de una infraestructura pensada para el siglo XXI, impulsar el comercio, fortalecer la integración regional y devolverle protagonismo a una obra que alguna vez fue considerada una de las mayores proezas ferroviarias de América Latina.
Quizás aún falte tiempo para volver a ver una formación cruzando la Cordillera. Pero después de décadas de abandono, el sueño de unir nuevamente Argentina y Chile sobre rieles ya no parece una simple página de los libros de historia. ©
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