Ubicado a sólo 30 minutos de la Capital Federal y abierto toda la semana, el Puerto de Frutos articula un paseo de compras, experiencias gastronómicas con los sabores del Delta y coloridas vistas que lo convierten en un lugar único.

El Puerto de Frutos es uno de los más importantes destinos turísticos del Municipio de Tigre, y uno de los mayores centros comerciales a cielo abierto de la Provincia de Buenos Aires. Durante toda la semana, invita a apreciar artesanías y degustar sabores locales en la amplia variedad de paseos, que incrementa año tras año. Considerado uno de los paseo más ecléctico de Tigre, el Puerto de Frutos reúne compras, gastronomía y excursiones por el Delta en un sólo espacio. Al mismo tiempo, conforma un encuentro cultural y turístico único en el país durante los 365 días del año.

Un poco de Historia

Antes de la época de la conquista, este hermoso paraje del Delta estaba habitado por el pueblo guaraní. Cuando los conquistadores españoles se extendieron por estas tierras, no les opusieron real resistencia, por lo que fueron fácilmente reducidos. El 11 de junio de 1580 Don Juan de Garay, quien había partido de Asunción al mando de una expedición de cien hombres, declaró la fundación de la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Ayres. Luego, procedió a la distribución de las tierras entre él, su esposa y 63 de sus acompañantes. De este modo, el 24 de octubre de ese año se inició la colonización de lo que luego sería el Partido de Tigre.
Con el tiempo se formó un caserío y se hizo necesario el emplazamiento de puestos de guardias; uno de ellos se ubicó a orillas del río Las Conchas. Próximo a su desembocadura, se formó un puerto natural que recibía carbón, leña y maderas de la zona, con destino a Buenos Aires. Más tarde, al caserío existente se le sumó un nuevo asentamiento poblacional aledaño al puerto. De este modo, se constituyó la base del Partido de Las Conchas.


Por aquellos años, el Puerto de Santa María de Las Conchas se convirtió en un punto estratégico del tráfico ilegal de mercaderías. El contrabando fue una respuesta al régimen monopólico que España había impuesto a sus colonias americanas. En 1730 se crearon los curatos en la campaña. Veinte años más tarde, se establecieron los frailes franciscanos, quienes levantaron una capilla que en 1780 sería elevada a Parroquia de la Inmaculada Concepción del Puerto de Santa María de Las Conchas.
El pueblo creció a un ritmo vertiginoso. Prueba de ello fueron los nuevos aserraderos y astilleros que se instalaron en la zona. Finalmente, en 1785 se creó el Partido de Las Conchas.
En 1805 un fuerte temporal de lluvia y viento del sudeste azotó la zona y muchos vecinos perdieron sus viviendas. El Dr. San Ginés, cura párroco, trasladó a los damnificados a la Punta Gorda, una zona alta donde no llegaba la inundación. Allí, donde luego se crearía la ciudad de San Fernando, levantó una capilla.
En agosto de 1820 los vecinos volvieron a padecer los efectos devastadores de una fuerte sudestada con tormentas y lluvias que provocaron una marcada modificación en la conformación geográfica de la zona. Un barco fue atravesado en el río Las Conchas para actuar como dique y, en consecuencia, las aguas se desviaron hacia el arroyo del Tigre, el cual aumentó notablemente su caudal, convirtiendo al poblado en una isla. Totalmente inutilizado, el puerto se trasladó al río Tigre.

El 24 de octubre del año 1580, tras una expedición de Don Juan de Garay,
se inició la colonización de lo quee luego sería el Partido de Tigre.

En 1855 Domingo Faustino Sarmiento plantó el primer mimbre en el Delta. A fines del siglo XIX, Tigre se convirtió en el lugar elegido por la sociedad porteña para su descanso en medio de un paisaje incomparable.
Ubicado a la vera del río Luján, el Tigre Hotel recibió ilustres visitantes en sus lujosas instalaciones. Más tarde, se levantó un magnífico edificio de líneas neorenacentistas, el Tigre Club, declarado Monumento Histórico Nacional en 1979.
Durante el siglo XX el Partido vivió en pleno desarrollo: el 19 de enero de 1901 se inauguró el Hospital en la antigua casa del jefe de los Talleres de Marina, en mayo de 1911 se creó la Sociedad de Bomberos Voluntarios, en 1916 se fundó la Biblioteca Popular Sarmiento y el Banco de la Nación Argentina abrió su sucursal en 1920. Fueron tiempos de apogeo para los clubes de remo, cuyas tradicionales regatas en el río Luján atraían gran cantidad de público.

Un sitio para los productores isleños

En la década del 30, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires inició la construcción del Nuevo Mercado Provincial de Frutas de Tigre. En 1935 se creó el Consejo Permanente de Productores Isleños y en 1938 comenzó a funcionar el nuevo mercado y puerto de frutos. Con sus tres dársenas sobre el río Luján, el sitio fue proyectado para recibir los productos que emergían desde las Islas del Delta: madera, arena, frutas y verduras llegaban hasta allí para ser comercializadas.
En 1979 el Puerto, que pertenecía al gobierno de la provincia de Buenos Aires, fue cedido a la comuna de Tigre, bajo la intendencia de Ricardo Ubieto.

Puerto de Frutos

En 1983 se creó la Feria de Interés Turístico del Puerto de Frutos. En la actualidad, el Puerto de Frutos se proyecta como el centro comercial a cielo abierto más grande de Argentina. Allí conviven los atributos y valores tradicionales de Tigre y los nuevos conceptos de modernidad en diseño.
Sin lugar a dudas, el Puerto de Frutos, es uno de los principales atractivos de Tigre. A lo largo de sus tres dársenas, se puede apreciar la producción local que llega por el agua en las tradicionales chatas isleñas como madera, frutas, juncos, mimbre, cañas y otros productos del Delta.


A lo largo de sus tres dársenas, se puede apreciar la producción local que llega por el agua en las tradicionales chatas isleñas como madera, frutas, juncos, mimbre y cañas.

En total, en las tres dársenas del Puerto de Frutos pueden operar 76 embarcaciones en simultáneo. Los rubros son variados y representan el eclecticismo del Puerto de Frutos, en el que se encuentran desde negocios de cueros y talabartería, velas y sahumerios, fruterías, productos regionales y souvenirs, viveros, encurtidos y fiambres, hasta antigüedades, muebles y decoración. Además, el paseo también ofrece un encuentro con los sabores del Delta, enmarcado por sus coloridas vistas que lo hacen un lugar único.
El Puerto de Frutos es una feria permanente por la que todos los años pasan más de cuatro millones de visitantes. ©

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