En búsqueda del vínculo con el océano y de que cada día allá menos contaminación, en el Día de los Océanos la ONU volvió a sumarse al pedido de concientización y cuidado de los mismos.

La mayor parte de la superficie del planeta está cubierta de agua. Los mares y océanos ocupan el 70% de la Tierra, son el hábitat natural de miles de especies animales y vegetales, en representación del sustento de millones de personas.
Los océanos producen el 50% de oxígeno del planeta y son un importante sumidero de carbono: absorben casi una tercera parte del dióxido de carbono de la atmósfera y liberan oxígeno. Por esa razón son una pieza clave dentro de la lucha contra el cambio climático alrededor del mundo.
En las últimas semanas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó que los océanos atraviesan una “emergencia” que amenaza a la naturaleza y a la humanidad, en el marco del Foro de Innovación y Juventud de la Conferencia sobre los Océanos que se desarrolló en Lisboa, Portugal.
La contaminación de las aguas oceánicas está muy extendida, empeora y representa un peligro para la salud y bienestar humanos. Un estudio proporcionó la primera evaluación de impactos de la contaminación del océano en la salud humana.

Contaminación ilustrada

Los océanos se ven contaminados por una mezcla de metales tóxicos, plásticos, productos químicos fabricados, petróleo, desechos urbanos e industriales, pesticidas, fertilizantes, productos químicos farmacéuticos, escorrentía agrícola y aguas residuales. Más del 80% proviene de fuentes terrestres y llegan a los océanos a través de ríos y el vertido directo.
La contaminación es más intensa cerca de las costas y más concentrada a lo largo de las costas de los países de ingresos bajos y medianos. También, se puede encontrar más allá jurisdicciones nacionales en los océanos abiertos, en las falsas oceánicas y en la costa de islas remotas.
Los desechos plásticos son el componente más visible de esta situación. Más de 10 millones de toneladas de plástico llegan a los mares cada año.
Los microplásticos contienen múltiples sustancias químicas tóxicas que se agregan a los plásticos para hacerlos flexibles, coloridos, defecto de nacimiento y reducción de la fertilidad.


Día de los océanos

Cada 8 de junio se celebra el Día Mundial de los Océanos, para concientizar sobre la importancia de los entornos marinos.
La excesiva urbanización, la sobrepesca, la explotación de recursos, la contaminación causada por los plásticos, el transporte marítimo o la minería submarina son solo algunos de los temas que se trataron en la Conferencia Océano de este año.
“Revitalización: Acción colectiva por el Océano” es el lema de Naciones Unidas para la celebración del 2022, puesto que el compromiso es el de proteger el 30% de la naturaleza en tierra y marina para 2030, un compromiso en el que se han sumado muchos países.
Uno de los grandes tópicos de las organizaciones contra la contaminación y cambio climático, es la minería submarina. En esos casos, en muchos países se quiere aplicar el principio de precaución, de manera que no se avance en autoridades de explotación de minería en tanto no haya conocimiento suficiente en relación a garantías de que no se den efectos ambientales irreversibles.

Control y prevención

Si bien los hallazgos de los diferentes informes son alarmantes, la buena noticia es que la contaminación de los océanos, como todas las formas de contaminación, se puede controlar y prevenir. La prohibición de los plásticos de un solo uso y una mejor clasificación de los residuos pueden frenar considerablemente la contaminación.
Algunos gobiernos han frenado otras maneras de contaminación al implementar estrategias de control basadas en leyes, políticas, tecnología y cumplimiento específico. Estados Unidos, por ejemplo, ha reducido la contaminación del aire un 70% desde la aprobación de la Ley de Aire Limpio en 1970.
Países de todo el mundo actualmente aplican estas mismas herramientas para controlar la contaminación en los océanos. Estos éxitos impulsaron sus economías, aumentaron el turismo, restauraron la pesca y mejoraron la salud.

Si bien los hallazgos de los diferentes informes son alarmantes, la buena noticia es que la contaminación de los océanos, como todas las formas de contaminación, se puede controlar y prevenir.

Aguas argentinas

El Mar Argentino, que limita con el Océano Atlántico, tuvo un aumento de superficie bajo resguardo luego de la creación de las primeras dos áreas marinas protegidas (Yaganes y Namuncurá-Banco Burwood II). Sin embargo, los especialistas alertan que esto no es suficiente porque en la actualidad el compromiso internacional es proteger el 30% de los mares. Las especies marinas migran, se alimentan y se reproducen a lo largo del Mar Argentino y por eso se necesita más protección.
Ecologistas y activistas argentinos siguen pidiendo “la recuperación de la identidad y el vínculo con el mar”, ya que la mayoría de las ciudades costeras construyeron de espaldas al mismo, dando la pauta de que lo que no se come lo que pescamos en aguas autóctonas.

¿Qué se puede hacer?

Primero, revisar el vínculo con el océano. Para eso es necesario informarse y ser más conscientes de los impactos que puede generar cada acción que realizamos. Dejar de usar la arena como cenicero es otro gran aporte. La limpieza en la costa es otra gran forma de ayudar de manera voluntaria.
También, entre otros modos de ayudar a prevenir la contaminación de los océanos, se encuentra la compra de productos locales y de temporada, informarse acerca de los productos marinos que compramos y elegir opciones ambientales y socialmente éticas y responsables. Cuando hay alternativa, también es importante evitar los envases de plástico que seguro tengan destino final en el agua. Elegir productos de higiene personal más amigables con el ambiente. ©

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