El 23 de mayo, el centro porteño se transforma en una fiesta urbana con mapping 3D, música en vivo y Corrientes abierta hasta la madrugada para celebrar nueve décadas de su monumento más querido.
Hay lugares que con el tiempo dejan de ser estructuras para convertirse en algo más difícil de definir. El Obelisco es uno de ellos. Desde que fue inaugurado el 23 de mayo de 1936, pasó de ser una obra arquitectónica discutida —hubo quienes votaron su demolición apenas tres años después de su construcción— a transformarse en el punto de encuentro más reconocible de Buenos Aires. Este sábado cumple 90 años y la ciudad lo festeja a lo grande.

Qué es La Noche del Obelisco
El próximo 23 de mayo, Buenos Aires celebrará las nueve décadas del monumento con una propuesta especial bautizada como «La Noche del Obelisco», que transformará el centro porteño en una enorme experiencia urbana con mapping 3D proyectado sobre el monumento, actividades artísticas, música en vivo y una edición especial de la avenida Corrientes «24 hs», que mantendrá abiertos teatros, librerías, bares y pizzerías hasta entrada la madrugada.
Habrá rondas de proyecciones y actividades culturales pensadas para que el público circule sin apuro por Corrientes, entre teatros, librerías, pizzerías y música en vivo. La propuesta se extiende desde Avenida Callao hasta Cerrito, con artistas callejeros, sorpresas escénicas y una fuerte presencia del circuito gastronómico y teatral que hace única a esa avenida.
Un detalle logístico importante para quienes piensen ir: el Subte extenderá su servicio hasta las 3 de la mañana. El acceso a todas las actividades es libre y gratuito.
Subir al Obelisco, también gratis
Además de la fiesta nocturna, el festejo incluye una experiencia que hasta hace poco era impensada: entrar al Obelisco. El sábado 23 de mayo el Gobierno de la Ciudad habilitará el acceso gratuito al mirador 360°, ubicado a 67,5 metros de altura, con cuatro ventanas orientadas hacia los puntos cardinales.
El ingreso es por la Plaza de la República; desde allí se suben ocho escalones hasta un ascensor con capacidad para cuatro personas que lleva al nivel 55, donde una escalera caracol de 35 escalones conduce a la cima. La experiencia dura aproximadamente 15 minutos. Las entradas se reservan con anticipación a través del sitio de Turismo de la Ciudad, con franjas horarias de 9 a 12 h y de 12 a 15 h.

Un ícono que estuvo a punto de no existir
El monumento fue inaugurado oficialmente el 23 de mayo de 1936 a las 15 horas, en medio de una profunda transformación urbana: el ensanche de la avenida Corrientes, la apertura de la avenida 9 de Julio y la creación de la Plaza de la República. Lo diseñó Alberto Prebisch, uno de los grandes referentes del modernismo argentino —también autor del Teatro Gran Rex—, y fue construido en apenas dos meses por 157 obreros.
Aunque hoy parece intocable, el Obelisco estuvo muy cerca de desaparecer. Tras su inauguración recibió fuertes críticas por su diseño moderno y minimalista, y en 1939 llegó a votarse su demolición. Finalmente, las autoridades decidieron conservarlo, consolidándolo como ícono definitivo de la ciudad.
El sitio exacto donde se levanta tampoco es casual: está donde flameó por primera vez la bandera argentina en la Ciudad, en 1812, antes de que el paisaje fuera dominado por la 9 de Julio tal como la conocemos hoy.
En sus nueve décadas, el Obelisco fue escenario de campeonatos mundiales, protestas históricas, recitales espontáneos y vigilias populares. Cuando algo importante sucede en Buenos Aires, casi siempre termina pasando ahí. Este sábado, una vez más, la ciudad entera mira hacia arriba. ©
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