Del 1 de octubre al 1 de noviembre, la tradicional exposición de arquitectura, diseño interior y paisajismo desembarcará en Barracas. La sede será el antiguo edificio de la fábrica Alpargatas, una construcción de 1890 que después de décadas de abandono se prepara para recuperar su protagonismo. Más de 5.700 metros cuadrados serán intervenidos por arquitectos, diseñadores, paisajistas y artistas.

Hay edificios que forman parte de la ciudad mucho antes de que alguien vuelva a mirarlos. Permanecen allí, atravesando cambios, crisis y transformaciones urbanas, hasta que una nueva oportunidad permite recuperar aquello que parecía condenado al olvido. Algo de eso ocurrirá este año en Barracas, cuando el histórico Palacio Molina vuelva a abrir sus puertas como escenario de Casa FOA.
La edición 2026 de la tradicional exposición de arquitectura, diseño interior, paisajismo e industria se realizará del 1 de octubre al 1 de noviembre en este antiguo conjunto industrial ubicado sobre la avenida Regimiento de Patricios. Será la edición número 42 de Casa FOA y tendrá como protagonista a un edificio construido hacia 1890, estrechamente vinculado con la historia fabril de Buenos Aires y con la antigua Fábrica Argentina de Alpargatas.
La elección de la sede no es casual. Desde sus comienzos, Casa FOA encontró una de sus principales características en la capacidad de transformar edificios existentes en verdaderos laboratorios de experimentación. Casas, edificios históricos, espacios industriales y construcciones en proceso de reconversión fueron, a lo largo de las décadas, escenarios donde las nuevas tendencias pudieron dialogar con arquitecturas de otras épocas.
En esta oportunidad, ese contraste adquiere una dimensión particular. El Palacio Molina conserva buena parte de las características de la arquitectura industrial de fines del siglo XIX: ladrillo a la vista, grandes ventanales, estructuras resistentes y una escala pensada originalmente para la actividad productiva. El edificio formó parte del enorme complejo fabril de Alpargatas, una empresa que tuvo un papel central en el desarrollo industrial de Barracas y que durante décadas estuvo vinculada a la identidad del barrio.
Después de aproximadamente tres décadas de abandono, el edificio atraviesa ahora un proceso de recuperación que busca poner nuevamente en valor sus características arquitectónicas. La intervención permitirá que Casa FOA funcione como una suerte de primer capítulo de una transformación mayor: una vez finalizada la exposición, el predio continuará su proceso de reconversión hacia un proyecto de usos mixtos.
Para la exposición se dispondrán 5.700 metros cuadrados y 42 espacios, que serán intervenidos por arquitectos, diseñadores de interiores, paisajistas y artistas. La propuesta incluirá cocinas, livings, dormitorios, vestidores, baños, espacios para niños, áreas de wellness, sectores exteriores e instalaciones artísticas.


 Pero más allá de la cantidad de ambientes, uno de los atractivos centrales estará en la relación entre esos nuevos espacios y la arquitectura existente. La muestra plantea un ejercicio que es cada vez más habitual en las ciudades contemporáneas: cómo adaptar construcciones pensadas para otros usos a nuevas formas de habitar sin borrar las huellas de su pasado.
En ese sentido, Casa FOA vuelve a funcionar como un espacio de experimentación. Los ambientes dejan de ser simplemente modelos de decoración para convertirse en escenarios donde se prueban materiales, tecnologías, sistemas de iluminación, soluciones constructivas, mobiliario y nuevas maneras de relacionarse con el espacio doméstico.
La propia organización anticipó que el concepto de esta edición estará relacionado con una idea de “alquimia”: resignificar lo auténtico y lo originario para construir nuevas experiencias. El desafío será entonces combinar la fuerte identidad del Palacio Molina con las necesidades y aspiraciones de la vida contemporánea.

Y allí aparece una de las preguntas más interesantes que propone esta edición: ¿qué ocurre cuando un edificio nacido para producir vuelve a producir, pero esta vez ideas?

La respuesta podrá encontrarse en cada uno de los espacios de la muestra. En lugar de ocultar las características industriales del edificio, la intervención buscará establecer un diálogo entre las estructuras existentes y las nuevas propuestas. El ladrillo, el hierro, las grandes alturas y las huellas del pasado convivirán con mobiliario contemporáneo, tecnología, iluminación, vegetación y materiales actuales.
La transformación también tiene una dimensión urbana. Barracas es uno de los barrios porteños donde todavía pueden reconocerse con claridad las huellas de la Buenos Aires industrial. Grandes establecimientos fabriles, depósitos, viviendas obreras y antiguas infraestructuras conviven hoy con nuevos emprendimientos residenciales, gastronómicos y culturales.
La llegada de Casa FOA al Palacio Molina vuelve a poner la mirada sobre ese sector de la ciudad y plantea, al menos durante algunas semanas, una nueva manera de recorrerlo. La exposición no solamente mostrará interiores y tendencias: también permitirá descubrir un edificio que durante años permaneció fuera de la experiencia cotidiana de los porteños.
El proceso forma parte, además, de una tendencia que atraviesa numerosas ciudades del mundo: la reutilización adaptativa de edificios existentes. Frente a la posibilidad de demoler y construir nuevamente, recuperar estructuras con valor histórico permite conservar parte de la memoria urbana y, al mismo tiempo, incorporarlas a nuevas dinámicas económicas, sociales y culturales.
El futuro del Palacio Molina se inscribe precisamente en esa lógica. El proyecto contempla la transformación del antiguo complejo industrial en un desarrollo de usos mixtos que combinará viviendas, oficinas, espacios comerciales, gastronomía y áreas comunes. La intervención busca conservar elementos de la construcción original y convertir el patrimonio industrial en parte activa de una nueva etapa del barrio.


Así, Casa FOA 2026 tendrá una particularidad que excede a la propia exposición. Durante un mes, los visitantes podrán conocer un edificio en plena transición: un lugar que conserva las marcas de la Buenos Aires industrial y que, al mismo tiempo, funciona como escenario para imaginar cómo serán los espacios del futuro.
Desde aquella primera edición realizada en 1985, Casa FOA se convirtió en uno de los principales puntos de encuentro entre arquitectura, diseño, industria y público. Su recorrido también refleja los cambios en las formas de habitar: las casas y ambientes que alguna vez fueron modelos de modernidad hoy permiten observar cómo fueron modificándose nuestras relaciones con el espacio, la tecnología, el confort y la vida cotidiana.
La edición 2026 vuelve a plantear esa conversación, pero esta vez desde un lugar especialmente significativo. No se trata solamente de decorar un edificio histórico, sino de ponerlo nuevamente en movimiento.
Durante octubre, el Palacio Molina dejará por un momento de ser una construcción cerrada para convertirse en un enorme laboratorio de ideas. Entre sus ladrillos, estructuras y grandes espacios industriales aparecerán nuevas cocinas, dormitorios, livings, jardines, obras de arte y ambientes que buscarán anticipar las formas de vivir que vienen.
Quizás allí esté el verdadero atractivo de esta nueva edición de Casa FOA: mirar hacia el futuro sin desprenderse de la memoria. Porque cuando el diseño consigue dialogar con la historia, un edificio antiguo deja de ser simplemente un recuerdo y vuelve a formar parte de la ciudad. ©

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