La remodelación de las antiguas cocheras de Plaza Castilla de Madrid, busca generar un símbolo y, sobre todo, un lugar ciudadano. Allí ya se instaló el Centro Integral del Transporte (CIT) de Metro de la ciudad.

En Madrid, el metro (lo que aquí llamamos subte) ha salido a la superficie. Tiene fachada de ferrocarril y corazón vegetal. Fruto de una colaboración de tres estudios de arquitectura, Nexo, Andrés Perea y Gutiérrez-de la Fuente, que se presentaron juntos a un concurso público, este es un edificio-paisaje. Un inmueble que habla de la historia del metro y del futuro de la ciudad. Pero es también un símbolo y, sobre todo, un lugar ciudadano, un parque que ocupa las antiguas cocheras de la Plaza de Castilla de Madrid y busca la regeneración urbana. Lo hace a través del renacimiento de un solar que albergaba instalaciones obsoletas del metro y ahora sirve para alojar un edificio que centraliza las oficinas del Metro y que despeja el espacio para el futuro parque.
Los estudios Nexo Arquitectura, Gutiérrez-delaFuente Arquitectos y Andrés Perea Arquitecto han colaborado para realizar la remodelación de las antiguas cocheras de Plaza Castilla, edificio que se transformará en el Centro Integral del Transporte (CIT) de Metro de Madrid, en el norte de la capital de España.


 Después de ganar el concurso en 2016, la reforma tuvo como principales objetivos regenerar el entorno urbano del solar, que albergaba una instalación del metro obsoleta, despejando espacio para un futuro parque y creando los servicios de gestión del transporte de Madrid -el Centro Integral del Transporte, CIT-, un edificio que recoge la historia del metro y se proyecta como sede en la zona urbana que mas cambiará en un  el futuro próximo de la ciudad.
El proyecto quiere aportar y relacionarse con el contexto del lugar, dotar a uno de los puntos neurálgicos de la ciudad como es Plaza Castilla de un edificio de referencia, de modernidad, de puesta al día, de reunión para los ciudadanos madrileños y un espacio agradable para trabajadores y visitantes.

Una de las claves del proyecto urbano, de esta acrópolis institucional, es la permeabilidad visual y física que permite articular la relación entre lo construido, el Jardín central y el contexto urbano.

Una de las claves del proyecto urbano, de esta acrópolis institucional, es la permeabilidad visual y física que permite articular la relación entre lo construido, el Jardín central y el contexto urbano.
El Jardín central se ha construido buscando  mantener el legado de las antiguas cocheras a partir de la estructura existente de las mismas y de los elementos muebles que la componían como escaleras metálicas, mástiles, y hasta las vías recuperadas, situadas en una de las azoteas. El color amarillo se ha escogido en relación con la identidad anterior del edificio y por ser uno de los colores característicos del Metro de Madrid. Y un antiguo depósito de balasto marcará el acceso al jardín y anunciará los tesoros del ferrocarril que el parque acogerá.
El edificio, sigue los principios de consumo de energía casi nulo nZEB (cuenta con 56 pozos de geotermia y 512 módulos solares fotovoltaicos que ayudan a reducir el consumo eléctrico del edificio). En el interior, la climatización funciona con una malla de vigas frías, alojadas en las bóvedas de las vigas prefabricadas en T. En el exterior, las cubiertas abierta con una serie de pórticos inclinados que recuerdan a las estructuras de las naves industriales del antiguo depósito, ahora albergan jardines y antiguas vías.
El proyecto tiene un doble objetivo, por un lado la regeneración urbana a través de un solar que albergaba una instalación metrera obsoleta, y por otro lado la centralización de espacios de oficinas y servicios relativos al transporte en la Comunidad de Madrid y al ya centenario Metro de Madrid.

La nueva Sede de Metro de Madrid es la primera pieza construida -2022- del CIT.
La nueva Sede de Metro de Madrid es la primera pieza construida del CIT. A este edificio se unirían en una fase posterior el CCOR (Nuevo Puesto de Mando y COMMIT), el Consorcio Regional de Transportes, y el Museo del Transporte.
Una nueva estructura urbana que clarifica el espacio de la calle, y el del Jardín interior. Un nuevo hábitat para los trabajadores, los vecinos, los visitantes, pero también para la fauna y flora local. El CIT trata de crear un espacio que los madrileños recuerden, al que quieran ir para sentirse ciudadanos. Ese lugar que en el entorno de la Plaza de Castilla no existe. ©

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