Casa del Bicentenario

Una construcción de estilo francés levantada a principios del siglo pasado como casa de rentas, hoy alberga uno de los edificios mas emblemáticos de las celebraciones del Bicentenario.

Esta Casa, inaugurada el 16 de marzo de 2010, fue la primera en abrir sus puertas dentro de un grupo de 200 proyectadas inicialmente. Está emplazada en Riobamba 985, donde fuimos recibidos por su Directora Ejecutiva, Arquitecta Liliana Piñeiro. Fue acondicionada para la reali-zación de exposiciones, talleres educativos, conferencias, seminarios, ciclos de cine, música y poesía.

La Casa
La Casa ocupa el espacio de lo que originalmente fueran dos edificios geométricos construidos en 1913 y que fueron adquiridos por la empresa Obras Sanitarias de la Nación al Doctor Lorenzo V. Ruiz en 1937. Los inmuebles  funcionaron como viviendas para el personal de esta empresa para luego pasar a manos del Estado Nacional. En 1996, ambos edificios fueron asignados a la Secretaría de Cultura de la Nación para ser sede del Museo de Arte Oriental; y en el 2006 comenzaron las obras de remodelación, puesta en valor y refuncionalización de los dos edificios para albergar la Casa Nacional del Bicentenario.
El proyecto, a cargo de la Arquitecta Maya Mercer y bajo la coordinación del Arquitecto Ricardo Olmedo, tuvo varias etapas. “Si bien la parte estructural estaba, debió hacerse un trabajo de adecuación, programa de distribución y diseño de espacios que  demandó tres años de obra hasta el momento de la inauguración, con un presupuesto de $4.000.000 más una donación realizada por España de aproximadamente €400.000 (con los que se adquirieron el sistema multimedia, el mobiliario y el equipamiento de oficinas)” relata el Arquitecto Olmedo.
El edificio posee una característica curiosa, ya que hasta el techo del primer piso tiene una estructura metálica con un sistema de columnas y vigas, pero desde allí hacia el cuarto piso es murario.  El trabajo de remodelación y puesta en valor incluyó varias obras para obtener más espacio en el salón: la pared medianera de las edificaciones no puede variarse, así que se abrió lo más posible a través de estructuras metálicas, se le sacaron las particiones y se le dio cierta transparencia
-usando vidrio- por el hecho de ser un área de exposiciones; se aprovecharon los patios y se intentó  mantener la luz, siempre utilizando materiales neutros.  En la fachada se realizó la reconstrucción de la mansarda original reemplazando las piezas que faltaban, se mantuvo la herrería original y se efectuó una intervención sobre los paneles de vidrio para darle permeabilidad a la casa, tratando de integrarla a la calle. De hecho, y para aprovechar estos paneles, durante los fines de semana se colocan detrás de ellos pantallas desde las que se proyecta una composición fílmica sobre el ballet.
En nuestra recorrida por la Casa Nacional del Bicentenario descubrimos que está provista de un sistema multimedia con tecnología de alta definición de imagen y sonido, de última generación que corre por sus pisos y techos, permitiendo  flexibilidad y adaptación a las necesidades de las muestras, con plasmas  interconectados comandados desde una central llamada TOM. Todas las áreas están preparadas para que los visitantes participen, se presten a la interacción y debates, y para que haya mucho movimiento dentro de las mismas.
Si revisamos la Casa piso por piso veremos que en su planta baja presenta una Exposición Permanente titulada “Muchas voces, una historia. Argentina 1810-2010” (en la que a través de una videoinstalación se evoca, en imágenes y sonido, la historia argentina de los últimos 200 años), la librería, el guardarropas, la cochera, el restaurant y el patio, que posee una pantalla gigante y un proyector donado por el INCAA;  el 1er piso se dispone como sala de muestra temporaria; en el 2do piso funciona la Central TOM  (encargada de la edición, videos, páginas web y fotografía, es el lugar desde el que se abre toda la muestra), además hay un área de debate, una sala de pensamiento, y el Área de Sistemas;  en el 3ro, el Área de Educación equipada con computadoras y pizarrón electrónico, dos auditorios con cierre acústico (ambos tienen una capacidad aproximada de 60 personas), y camarines; y, en el 4to piso se encuentran la Administración, el sector de Producción, Comunicación y Prensa, y la Dirección. El subsuelo, lejos de la vista de los visitantes, aloja a la cocina, vestuarios, depósitos y el área de taller. La Casa cuenta, además, con un archivo digital que es un espacio de consulta  de  material referido a las exhibiciones, destinado al público en general y que podrá consultarse de martes a viernes de 14 a 21 hs.

La Casa y la cultura
La Directora Ejecutiva de la Casa, Arquitecta Liliana Piñeiro, describe la instancia inicial previa a la apertura, como una etapa muy rica, dado que “recibimos una página en blanco de una Institución cultural. Cuando decidimos que el programa educativo iba a ser fundamental y uno de los nudos de la actividad a realizar, se reasignaron espacios, y todo se adaptó para la actividad educativa”.
 El objetivo de la Casa Nacional del Bicentenario es convertirse en un espacio de discusión acerca de nuestra identidad, para reflexionar acerca de quiénes somos y de dónde venimos, pero además para centrarnos en el hoy y en el futuro. Esto será posible a través de exposiciones, debates, actividades artísticas complementarias para difundir el aspecto cultural de los habitantes de nuestro país, y del diseño de un programa educativo para trabajar con niños, jóvenes y público en general. Al estar concebidas como un espacio de reflexión, las muestras  no son efímeras, sino que permanecen abiertas al público por un tiempo mínimo de seis meses, que puede prolongarse de acuerdo a la concurrencia e interés del público. La Directora Ejecutiva comenta además que “al inaugurarse una exposición temporaria, comienza a elaborarse la siguiente: la primera fue ‘Mujeres. 1810-2010’, que culminó a principios de 2011; este año se presentará ‘Economía en el Bicentenario’, y la próxima temática estará basada en los 200 años de la música, en la que se trabajaría con la colaboración de José Luis Castiñeira de Dios”. Para sostener el proyecto se interactúa con diferentes Instituciones: Embajadas de países de América Latina; “Canal Encuentro” y “Canal 7”, que brindan material y facilitan contenido; el INCAA, que cedió equipos, y, además, se creó recientemente la “Asociación de Amigos de la Casa”  que está ayudando a generar acontecimientos o eventos, buscando recursos o conexiones que permitan llevar a cabo una mayor cantidad de actividades de las que se pueden hacer con el presupuesto que  poseen hoy.
En el Área de Educación, donde se generan actividades complementarias de pensamiento vinculadas a cada muestra, hay diferentes formatos para niños de primario, alumnos secundarios y público en general. Con los más pequeños, se trabaja con actividades lúdicas; mientras que en el caso de los adolescentes y adultos, es a través de visitas en las que se elige un recorrido. Dado que no es posible abarcar toda la muestra de una sola vez, a los alumnos secundarios se los divide en cuatro grupos, cada uno de los cuales describe un circuito para luego concluir en el Área Educativa, y sacar conclusiones sobre la totalidad de la visita. Para lograr una apertura hacia los estudiantes bonaerenses,  se firmó un convenio con el Área de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires para  ampliar el espectro. Según datos oficiales, 87 escuelas primarias, 83 secundarias y 3 escuelas especiales de CABA, y 44 establecimientos  primarios, 58 secundarios y 8 Centros Educativos Complementarios y Escuelas Especiales de la Provincia de Buenos Aires, han visitado la Casa Nacional del Bicentenario hasta diciembre de 2010.
Otro aspecto del proyecto apuntó a crear un espacio federal mediante la construcción de 200 Casas de la Historia y la Cultura del Bicentenario en distintas localidades del país, que serán nuevas sedes de las exposiciones que se hagan en la Ciudad de Buenos Aires. De hecho, la muestra “Mujeres. 1810-2010” ya pasó por Formosa y está pronta a reinaugurarse en Chaco. Cabe destacar que de las 200 proyectadas, sólo 9 fueron inauguradas y 51 están en proceso de construcción. ©

 

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