SALUD | VACACIONES | #254
El desafío del tiempo libre

Con el verano llegan, para la mayoría de los jóvenes, el momento de descansar. En la medida de lo posible, debemos pensar estrategias para favorecer este período y que sea un tiempo de descanso y desarrollo personal.

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P ara aquellos que han terminado el ciclo lectivo, un año cargado de actividades y de vivencias de aprendizaje ha llegado el momento de descansar. Niñas, niños y jóvenes tienen que cambiar sus rutinas, relajarse y distraerse. Ya sea que queden temas pendientes (materias para rendir en el verano) u otros asuntos pendientes, es necesario pensar un cambio de actividades para reponerse y renovarse.
Aquellos que por alguna razón tendrán que rendir exámenes en febrero, tienen que poder planear también un tiempo de distracción y de descanso, más breve probablemente, pero concreto y sin reproches. Siempre decimos que el año lectivo para algunos tiene una extensión de marzo a noviembre y para otros es de más meses. Todo depende de sus posibilidades y las posibilidades familiares de acompañar y de evitar a tiempo que un estudiante se lleve muchas materias.
La adolescencia es una época de la vida que conlleva muchos cambios, a veces críticos, profundos y también de crisis o situaciones familiares traumáticas, por lo cual cada uno podrá adaptarse a estas experiencias, con mayor o menor repercusión en el plano académico. Por eso, a pesar que como padres no nos agrade la idea de que nuestros hijos tengan que preparar materias en febrero, tenemos que acompañarlos sin amargos reproches y sin perder el objetivo, que es que aprendan a organizarse y disciplinarse, y entiendan finalmente las materias en cuestión.
En la medida de lo posible, debemos que tener en cuenta algunas de estas estrategias para favorecer el tiempo de descanso:

Valorar el aire libre: favorecer el contacto con la naturaleza diariamente, postergando el uso de la tecnología (celular, televisión, computadora). Aprovechar las jornadas de verano, la luz y el sol.

Valorar las experiencias kinéticas: la actividad física más que el uso de celulares, computadoras y otros dispositivos. Clases y talleres, colonias de vacaciones, con profesores y otros docentes especializados son opciones para aquellas familias donde los padres no disponen del tiempo para ocuparse directamente.

Turista de ciudad: Hacer visitas a las ciudades, a lugares turísticos emblemáticos (museos, teatros, parques ,ferias , plazas) que ofrecen en verano alternativas interesantes de distracción y aprendizaje.

Labores diarios: Tomar, según la edad, una responsabilidad diaria sobre alguna tarea de la casa, ya sea hacer compras, cocinar o alguna actividad de limpieza o de colaboración en el lugar que habitan. El sentimiento de ser útil es muy satisfactorio y aumenta notablemente la autoestima.

Visitas pendientes: El tiempo libre es el momento también de hacer visitas a familiares que por alguna razón están limitados en su movilidad. Según la edad, es bueno visitar abuelos o tíos mayores para distraerlos un rato y hacerles compañía.

Mantenerse en contacto: Es muy importante que tanto niños como jóvenes no pierdan el contacto con sus amigos o compañeros de escuela. Por lo que generar encuentros reales para compartir actividades es una muy buena idea y, en muchos casos, depende del adulto a cargo, ya que ellos según la edad, están limitados a manejarse solos, y los más grandes necesitan también ayuda.

Buenas vacaciones para todos y todas, bienvenido 2020. ©



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