SALUD | ANSIEDAD | #253
Época de exámenes

Es frecuente oír y hasta ver que en distintas edades, ya sea en la adolescencia, la juventud o la madurez, cuando se tienen que rendir exámenes o evaluaciones, surgen inseguridades, ansiedad y otras veces, pánico.

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La ansiedad aparece siempre en las distintas modalidades de comprobar si el alumno sabe lo que se enseño. Cuando llega el momento de rendir alguna clase de examen, ya sea oral, grupal (coloquio) o individual, ante uno o más profesores, con o sin la ayuda de un powerpoint, imágenes o dibujos, se hace presente para muchos cierto nivel de angustia que suele ser tolerable, aunque en algunos casos resulta inhibitorio y traumático.
Como genera sufrimiento psíquico, es un motivo de consulta a un psicólogo, ya que muchas veces el que padece estas situaciones ve demorada su evolución y no encuentra soluciones en su entorno habitual para seguir en su proyección académica o laboral.
¿Cómo podemos pensar estas situaciones de estrés y ansiedad que se repiten a la hora de presentarse ante alguien para contarle que sabemos sobre un tema o una materia en particular? Por lo menos hay dos cuestiones que debemos tener en cuenta.
- La más lineal y evidente, pero que suele traer dificultades y generar problemas, es los recursos con los que contamos para aprender y para expresar lo que hemos aprendido. Muchas veces, la ansiedad se dispara en nosotros y se instala, dado que no hemos preparado los temas en profundidad. No hemos estudiado lo suficiente para tener la seguridad de que sabemos aquello que nos van a preguntar, está aprendido pero muy superficialmente y nos tenemos que poner a pensar la respuesta, elegirla y armarla en nuestra mente, justo en el momento de la evaluación. Esta situación no es para nada conveniente: los temas que sabemos que nos van a preguntar los tenemos que haber armado previamente, resumido y aprendido con el vocabulario que se espera de memoria. Y también tenemos que haber ensayado en voz alta y ante nuestro entorno (familiares o amigos) a decir aquello que se evaluará, para poder medir en la práctica como nos expresamos en el tiempo real de una exposición oral, donde no se puede borrar como en un escrito y tampoco podemos corregir. Las exigencias de la exposición oral requieren memorizar y ensayar oraciones en un tiempo diferente al de una presentación escrita.
- La otra dimensión del problema es más profunda, o trata de aspectos de la personalidad que se ponen en juego a la hora de rendir una evaluación. Lo que a cada uno le resuena o le moviliza el hecho de llegar a una instancia para ser medido y pasar o no a otra instancia. En muchos casos se acumulan tensiones inconscientes, deseos o frustraciones inconscientes que funcionan como generadores de ansiedad, muchas veces desconociendo nosotros las causas. Los mandatos familiares, los recursos para saber esperar, la paciencia, la confianza en el entorno y en nosotros mismos, la autoestima y el amor propio se ponen en juego en ese momento de la evaluación académica o laboral. Lo que venimos dejando atrás pero que no esta elaborado, esos oscuros fantasmas de sufrimientos callados o negados, se liberan y se presentan a arruinarlo todo ahí justo cuando tenemos que disponer de nuestra mente y nuestra alma, de nuestra fortaleza para quedarnos a mostrar como aguantamos el cimbronazo de lo desconocido en juego en una exposición oral.
La psicoterapia puede ser una experiencia de liberación para avanzar hacia aquellas metas deseadas. Estar mejor es posible. ©



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